El trabajo social es una de las
herramientas más importantes para lograr que la discriminación disminuya, como
voluntario considero que nuestros barrios suburbanos están llenos de personas
que emigraron de otras provincias y viven hacinadas en lugares llenos de
suciedad y pobreza, las causas de emigrar de manera indiscriminada y la falta
de garantías de seguridad financieras en sus lugares de origen producen estos
casos, y como resultado viene la discriminación y odio. La mejor manera de
contrarrestar esto es mediante el voluntariado y labor social, con médicos,
trabajadores sociales, y mejorar la infraestructuras de los barrios lograran
cambiar la mentalidad de las personas y lograran evitar el odio y la
discriminación.
Docente en Academia Rene-Artesanos "ORO" Agente de negocios en 7M Inmobiliaria Estudió en Universidad Técnica Particular de Loja - UTPL Estudió en Inst. Tec. Sup. Dr Jose Ochoa Leon Vive en Machala De Pasaje, El Oro, Ecuador
lunes, 9 de noviembre de 2015
lunes, 17 de agosto de 2015
La paciencia.
LA PACIENCIA
A veces las prisas nos impiden disfrutar del presente. Disfrutar de cada instante sólo es posible con unas dosis de paciencia, virtud que podemos desarrollar y que nos permitirá vivir sin prisas. La paciencia nos permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos.
La paciencia es la virtud por la que soportamos con ánimo sereno los males y los avatares de la vida, no sea que por perder la serenidad del alma abandonemos bienes que nos han de llevar a conseguir otros mayores.
La paciencia es una virtud bien distinta de la mera pasividad ante el sufrimiento; no es un no reaccionar, ni un simple aguantarse: es parte de la virtud de la fortaleza, y lleva a aceptar con serenidad el dolor y las pruebas de la vida, grandes o pequeñas. Identificamos entonces nuestra voluntad con la de esa “chispa” divina de la que procedemos, y eso nos permite mantener la fidelidad en medio de las persecuciones y pruebas, y es el fundamento de la grandeza de ánimo y de la alegría de quien está seguro de hacer lo que le dicta su propia conciencia.
La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo.
La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos del día a día y, por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía.
Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero, en primer lugar, con uno mismo.
Paciencia también con quienes nos relacionamos más a menudo, sobre todo si, por cualquier motivo, hemos de ayudarles en su formación, en su enfermedad. Hay que contar con los defectos de las personas que tratamos –muchas veces están luchando con empeño por superarlos-, quizá con su mal genio, con faltas de educación, suspicacias... que, sobre todo cuando se repiten con frecuencia, podrían hacernos faltar a la caridad, romper la convivencia o hacer ineficaz nuestro interés en ayudarlos. El discernimiento y la reflexión nos ayudará a ser pacientes, sin dejar de corregir cuando sea el momento más indicado y oportuno. Esperar un tiempo, sonreír, dar una buena contestación ante una impertinencia puede hacer que nuestras palabras lleguen al corazón de esas personas.
Paciencia con aquellos acontecimientos que llegan y que nos son contrarios: la enfermedad, la pobreza, el excesivo calor o frío... los diversos infortunios que se presentan en un día corriente: el teléfono que no funciona o no deja de comunicar, el excesivo trafico que nos hace llegar tarde a una cita importante, el olvido del material del trabajo, una visita que se presenta en el momento más inoportuno. Son las adversidades, quizá no muy trascendentales, que nos llevarían a reaccionar quizá con falta de paz. En esos pequeños sucesos se ha de poner la paciencia.
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Diez reglas para considerar
la actitud de la persona hace la diferencia
Al estudiar la conducta de las personas en los países desarrollados, la mayoría de la población sigue estas reglas:
Moral como principio básico
Ordenanza y limpieza
Honradez
Puntualidad
Responsabilidad
Deseo de superación
Respeto de la ley y los reglamentos
Amor al trabajo
Ahorro e inversion
Al estudiar la conducta de las personas en los países desarrollados, la mayoría de la población sigue estas reglas:
Moral como principio básico
Ordenanza y limpieza
Honradez
Puntualidad
Responsabilidad
Deseo de superación
Respeto de la ley y los reglamentos
Amor al trabajo
Ahorro e inversion
domingo, 18 de enero de 2015
Código deontológico de la profesión docente.
La
educación tiene por objeto lograr el máximo desarrollo de las facultades
intelectuales, físicas y emocionales de las nuevas generaciones, y al propio
tiempo permitirles adquirir los elementos esenciales de la cultura humana.
Tiene por tanto una doble dimensión, individual y social, íntimamente entrelazadas,
cuyo cultivo constituye la base de una vida satisfactoria y enriquecedora. Dado
que los seres humanos no nacen con el bagaje de conocimientos, actitudes y valores
necesarios para vivir una vida personal plena y desenvolverse en una sociedad,
es necesario facilitarles al máximo su consecución, por medio de la acción
educativa. De ahí deriva la importancia de la función docente, que tiene como meta
la formación integral de las personas jóvenes como seres individuales y
sociales. El desempeño de esta tarea conforma una de las profesiones más
necesarias cuando un pueblo desea configurar una sociedad justa, armónica y
estable. Para alcanzar tales objetivos la sociedad debe garantizar la libertad de
cátedra, el derecho de todos los alumnos a aprender y la igualdad de
oportunidades educativas. La profesión docente requiere la dignidad, el
reconocimiento, la autoridad y el respaldo necesarios para su desempeño. El
correcto ejercicio de la profesión docente no puede concebirse al margen de un marco
ético, que constituye su sustrato fundamental y que se concreta en un conjunto
de principios de actuación:
1.
Dado el proceso de desarrollo personal en que se encuentran los destinatarios
de la acción educativa, los docentes tienen la responsabilidad de prestar una
atención permanente a la influencia de sus acciones sobre los educandos, por cuanto
suelen servir de pautas de conducta. Ello implica guiarse por los principios
de responsabilidad y ejemplaridad en su actuación.
2.
Igualmente, dado que los valores cívicos fundamentales de nuestra sociedad
deben ser la justicia y la democracia, orientados al mantenimiento de una
convivencia social armónica, el profesional de la docencia deberá regirse en
todo por dichos criterios de actuación. Y para respetarlos, no perderá nunca de
vista los principios de justicia, veracidad y
objetividad en sus actuaciones.
3.
La infancia y la adolescencia son etapas decisivas en la formación de la
personalidad. Y para que este desarrollo alcance libremente su techo, es preciso
que los docentes se guíen por el principio del respeto y la empatía,
como condición para propiciar los sentimientos de seguridad y autonomía en los
educandos.
4.
La convivencia escolar es un excelente aprendizaje para la convivencia social,
por lo que los docentes cultivarán los principios de solidaridad y
responsabilidad social, con vistas a la formación de
ciudadanos activos y responsables.
5.
Con el fin de formar ciudadanos autónomos, maduros y con criterio propio, es
necesario que el profesional docente ponga todo su empeño en el desarrollo del espíritu
crítico propio y de sus alumnos, de modo que
aprendan a valorar, juzgar y sopesar la veracidad, alcance e importancia de
cuanta información reciban a través de distintos medios.
6.
Sin perjuicio de la legítima compensación que el docente tiene derecho a
recibir por el trabajo que realiza, su actuación se regirá por el principio
del desinterés.
7.
Dado el cambio continuo al que está sometida la labor de la docencia, así como
el marco institucional y social en que se desarrolla, el docente debe adoptar
como guía de conducta el principio de formación permanente que
le permitirá responder del mejor modo a los desafíos que continuamente se le
plantean.
jueves, 8 de enero de 2015
Los códigos deontológicos y sus funciones.
Los códigos deontológicos y sus funciones.
El experto en Deontología Periodística, Porfirio Barroso, da una
definición de código deontológico muy acertada:
Un código ético o deontológico es el conjunto de principios de
conducta, derechos, deberes y normas profesionales emanadas de los propios
profesionales o de una empresa u organización determinada, cuyo cumplimiento se
asume voluntariamente. Por otro lado, es el conjunto de creencias y valores que
una organización profesional considera válidos, y representan una forma de
entender la profesión y una orientación sobre el modo de practicarla. Disponer
de un código ético es uno de los símbolos que distingue a un determinado
trabajo como profesión, y es el modo en que los profesionales de un sector económico
reconocen el servicio social que cumplen y la manera de asumir su
responsabilidad frente a ello
En el apartado anterior ya hemos recordado algunas de las
funciones que cumplen los códigos deontológicos.
Profundicemos, ahora, un poco más en ello y desarrollemos con más
amplitud cuáles son las funciones de los códigos:
a) El
reconocimiento público de la dimensión ética de una profesión o
actividad por parte de los mismos que la llevan a cabo. Frente a una concepción
meramente tecnicista o de rentabilidad de lo que es ser un buen profesional,
con la aprobación de códigos se intenta revalorar la profesión por su dimensión
moral y al profesional por la ejemplaridad ética en su trabajo. En este
sentido, los códigos también sirven de tarjeta de presentación del grupo de profesionales
frente a su cliente para que este lo identifique11.
En el
caso del periodismo, existe la tendencia a entender por profesionalidad el
dominio de técnicas y herramientas, aparejado a la rentabilidad y al éxito, sin
tener en cuenta el cultivo de las virtudes profesionales. Por la rutina del
trabajo diario siempre está el riesgo de deshumanizar el trabajo. Esto es
bastante peligroso teniendo en cuenta la dimensión eminentemente humanista de
algunas profesiones como la abogacía, la sicología, la educación, el
periodismo, que actúan directamente sobre la vida de las personas y sobre
asuntos muy delicados de las mismas.
b) Especificar
los contenidos morales concretos de una profesión, es decir, las normas
y
obligaciones
que tienen que guiarla. Esta labor prescriptiva de los códigos tiene varios
objetivos.
Por un
lado, conocer los aspectos éticos de la profesión permite a los profesionales
tener un
punto de
referencia para los problemas que se le presentan. Por otro lado, la existencia
de códigos combate el relativismo y el subjetivismo pues exigen consensuar un
marco común ético de valores, principios y normas a partir de los cuales
dialogar y discutir12. Por último, los códigos van acumulando
e incorporando contenidos y problemas éticos a medida que se van actualizando y
de esta manera van constituyendo un acervo o patrimonio moral de la profesión,
reflejando el progreso ético de la misma.
En este
sentido, los códigos tienen la virtualidad de ir construyendo una sensibilidad
hacia los valores éticos y profesionales, sobre los cuales ir formando la conciencia
moral personal. Sin esta educación de la conciencia moral carecen de sentido y
de eficacia los códigos y la ética profesional sería algo puramente teórico.
Aquí radica la gran importancia de los códigos y es que “recuerdan, orientan y
disponen”13 al
profesional a ir formándose esa verdadera personalidad ética, ese ethos
profesional con el que no nacemos y que hay que irse apropiando con el ejercicio
de actos y hábitos virtuosos.
c)
La existencia de códigos en una profesión ayuda a una persona a defenderse
mejor de las presiones externas, es decir, de
la presión de los intereses o bienes extrínsecos que ya hemos mencionado
(dinero, poder, prestigio, estatus) y a la profesión en sí a hacerse valer y
respetar frente a los condicionantes externos.
d)
Compromiso de una profesión de llevar a cabo su
misión de una forma moral y digna. La
Formulación
y adopción de códigos implica reconocer que una profesión debe mejorar y estar en
continua vigilancia sobre las prácticas éticas de sus actividades. Por ello, “comprometerse
a trabajar de acuerdo con un código de ética es la señal más evidente de la
reivindicación de un estatus social mejor por parte del profesional”
e)
Espíritu de servicio. Los códigos deontológicos no pueden
servir para reforzar un espíritu
gremial
entendido como defensa de unos privilegios de clase, o como incremento del
poder de las agrupaciones profesionales. La motivación de los códigos deontológicos
tiene que ser hacer mejores profesionales para servir mejor a la sociedad, es
decir, potenciar el espíritu de servicio.
lunes, 15 de diciembre de 2014
Cuestionario 5 PARCIAL
Queridas estudiantes no soy muy apegado a cuestionarios. sin embargo respeto mucho sus sugerencias. Por favor estudien toda la información analizada en este parcial, a continuación las preguntas del cuestionario:
1, CUAL ES LA ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA DEONTOLOGIA?
2. QUIEN FUE EL PRIMERO QUE USO ESTA PALABRA?
4.QUE ES DEONTOLOGIA?
3. COMO SE DEFINE UN CÓDIGO DEONTOLOGICO?
4. MENCIONE LA IMPORTANCIA DEL CODIGO DEONTOLOGICO
5. POR QUE SE DICE QUE LA DEONTOLOGIA ES UNA CIENCIA?
6. POR QUE SE DICE QUE LA DEONTOLOGIA ES UN ARTE?
7. EL CÓDIGO ÉTICO ES IGUAL AL LEGAL? SU RESPUESTA Y LAS RAZONES
8. MENCIONE COMO SE RELACIONA LA ÉTICA Y EL DERECHO.
9. CUAL ES EL CÓDIGO ÉTICO DE UN ABOGADO.
10. CUAL ES EL CÓDIGO ÉTICO DE UN MEDICO.
ÉXITOS ESTUDIANTES
1, CUAL ES LA ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA DEONTOLOGIA?
2. QUIEN FUE EL PRIMERO QUE USO ESTA PALABRA?
4.QUE ES DEONTOLOGIA?
3. COMO SE DEFINE UN CÓDIGO DEONTOLOGICO?
4. MENCIONE LA IMPORTANCIA DEL CODIGO DEONTOLOGICO
5. POR QUE SE DICE QUE LA DEONTOLOGIA ES UNA CIENCIA?
6. POR QUE SE DICE QUE LA DEONTOLOGIA ES UN ARTE?
7. EL CÓDIGO ÉTICO ES IGUAL AL LEGAL? SU RESPUESTA Y LAS RAZONES
8. MENCIONE COMO SE RELACIONA LA ÉTICA Y EL DERECHO.
9. CUAL ES EL CÓDIGO ÉTICO DE UN ABOGADO.
10. CUAL ES EL CÓDIGO ÉTICO DE UN MEDICO.
ÉXITOS ESTUDIANTES
martes, 9 de diciembre de 2014
IMPORTANCIA DE LA DEONTOLOGIA.
IMPORTANCIA
DE LA DEONTOLOGIA
1.
La deontología o deberes de una profesión se recogen en los códigos éticos o
deontológicos. La intención de la redacción de los códigos deontológicos de
cada profesión es explicitar la dimensión estrictamente moral de una profesión,
aquellos comportamientos exigibles a unos profesionales, independientemente de
que estén o no recogidos en las normas jurídicas.
2.
deontología significa, por tanto, la ética de los deberes prácticos, basados en
la acción libre de la persona y en su conciencia moral, y no en la
reglamentación jurídica.
3.
La deontología es tanto un arte (un estilo de vida) como una ciencia
(conocimiento de los fines parar aspirar a fines éticos). La podríamos
considerar un arte porque requiere, como todo arte, el ejercicio de unas
cualidades, de unas virtudes (areté). La consideramos una ciencia, porque requiere el conocimiento de cuáles son los
bienes máximos a que debemos aspirar (axion). Aquí encontramos de nuevo la
trilogía: virtud, valor y deber.
Ética
y Derecho
Al
analizar el ámbito y fines de la deontología nos encontramos con el tema de la
relación entre deontología y derecho, para dejar muy claro que son dos campos o
niveles distintos. Uno es el campo de los deberes éticos o morales, expresados
en la deontología, que no tiene fuerza coactiva alguna, y otro es el campo de
las normas jurídicas, que sí tienen fuerza coactiva y su incumplimiento es
objeto de sanción. Lejos de pensar que la deontología, por no tener esa fuerza
coactiva, es más débil y menos importante que el derecho, la realidad es que el
ámbito ético o deontológico cuenta con más fuerza y eficacia. Veamos lo que
dicen los expertos:
Hugo
Aznar expresa que la autorregulación ética, como los códigos éticos y otros
instrumentos, puede ir mucho más lejos que el derecho en lo que a sus
exigencias y planteamientos normativos se refiere,
(...)
puede exigir mucho más que el derecho porque puede imponerse mucho menos que
este”8. Quiere decir con ello que la
autoridad moral siempre es mucho más respetable y confiable que la autoridad
que da la fuerza o la ley. La ley, con su capacidad coactiva, si no va acompañada
de la autoridad moral de sus legisladores o administradores, aunque pueda
aplicar penas, no tiene una fuerza real; en cambio, la autoridad moral de la
ética puede prescindir de la fuerza coactiva.
Para
el gran jurista José María Desantes los códigos éticos tienen una mayor ratio
que las normas disciplinarias, administrativas o penales, es
decir, el valor intrínseco de los códigos éticos, por su contenido moral, es
mayor.9 Es por eso que el incumplimiento de
dichos códigos y la difusión pública de ello reviste una pena considerable para
la persona o la institución infractora. Este es el caso de los comités de ética
de algunos colegios profesionales o de instituciones, que publican las
denuncias y resoluciones sobre las malas prácticas de algún profesional o
institución, lo cual es una sanción moral que suele tener un efecto grande.
domingo, 23 de noviembre de 2014
UNIDAD 5: ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL: LOS CÓDIGOS ÉTICOS
UNIDAD 5: ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL: LOS CÓDIGOS ÉTICOS
Usted ha escuchado hablar de la deontología profesional. ¿A qué se
refiere concretamente en la actualidad el estudio de la deontología? ¿Qué son
los códigos deontológicos? Emprendamos con entusiasmo el estudio de esta
unidad, referente a la ética y deontología profesional, en la cual analizaremos
por qué no se puede ejercer la profesión de cualquier manera. Veremos, en suma,
que para que una actividad se convierta realmente en una profesión debe
ejercerse de una manera moral y debe tener un amplio desarrollo de principios y
normas éticas. A esto le llamamos deontología.
Le recomiendo que revise las palabras que
sean desconocidas en algunos diccionarios de ética
o en el glosario que está al final de la
guía, que le ayude a tener una visión clara del significado de cada principio.
Iniciamos la presente
temática con el ánimo de aprender nuevos criterios.
El concepto y el ámbito de la deontología
Etimología de la palabra ‘deontología’:
- ‘to déon’ (griego): lo conveniente, lo debido.
- ‘logía’ (griego): conocimiento, estudio.
Significado de deontología: El estudio o la ciencia de lo debido,
de los deberes. Si hablamos de deontología profesional, sería el estudio de los
deberes de cada profesión. La palabra la acuñó el filósofo inglés Jeremy
Bentham (1748-1832), considerado como el padre de la filosofía utilitarista
inglesa, en su obra Deontología o ciencia de la
moral.
lunes, 17 de noviembre de 2014
EVALUACION
SALUDOS QUERIDAS ESTUDIANTES:
ESTA SEMANA TENEMOS UNA EVALUCION MUY IMPORTANTE, POR FAVOR ESTAS PREGUNTAS A CONTINUACIÓN SON UNA GUÍA PARA LA PRUEBA, MUCHAS GRACIAS POR SU COLABORACIÓN Y ÉXITOS.
QUE SON PRINCIPIOS?
QUE ES PRINCIPIO DE AUTONOMÍA?
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PRINCIPIO DE AUTONOMÍA?
QUE ES EL PRINCIPIO DE BENEFICENCIA?
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PRINCIPIO DE BENEFICENCIA?
QUE ES EL PRINCIPIO DE JUSTICIA?
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PRINCIPIO DE JUSTICIA?
QUE ES EL PRINCIPIO DE NO MALEFICENCIA?
QUE ES PATERNALISMO?
COMO DEMOSTRAMOS EN NUESTRA PROFESIÓN LA AUTONOMÍA?
COMO DEMOSTRAMOS EN NUESTRA PROFESIÓN LA BENEFICENCIA?
COMO DEMOSTRAMOS EN NUESTRA PROFESIÓN LA NO MALEFICENCIA?
COMO DEMOSTRAMOS EN NUESTRA PROFESIÓN LA JUSTICIA?
COMO PODEMOS HACER EL BIEN EN NUESTRO EMPLEO?
COMO PODEMOS MOSTRAR AUTONOMÍA EN NUESTRA VIDA?
COMO SON LAS PERSONAS SERVILES?
COMO PODEMOS MOSTRAR EN NUESTRA VIDA LA NO MALEFICENCIA?
COMO PODEMOS MEJORAR AL APLICAR LOS PRINCIPIOS?
QUE ES CONCIENCIA?
QUE ES LIBRE ALBEDRIO?
ESTA SEMANA TENEMOS UNA EVALUCION MUY IMPORTANTE, POR FAVOR ESTAS PREGUNTAS A CONTINUACIÓN SON UNA GUÍA PARA LA PRUEBA, MUCHAS GRACIAS POR SU COLABORACIÓN Y ÉXITOS.
QUE SON PRINCIPIOS?
QUE ES PRINCIPIO DE AUTONOMÍA?
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PRINCIPIO DE AUTONOMÍA?
QUE ES EL PRINCIPIO DE BENEFICENCIA?
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PRINCIPIO DE BENEFICENCIA?
QUE ES EL PRINCIPIO DE JUSTICIA?
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PRINCIPIO DE JUSTICIA?
QUE ES EL PRINCIPIO DE NO MALEFICENCIA?
QUE ES PATERNALISMO?
COMO DEMOSTRAMOS EN NUESTRA PROFESIÓN LA AUTONOMÍA?
COMO DEMOSTRAMOS EN NUESTRA PROFESIÓN LA BENEFICENCIA?
COMO DEMOSTRAMOS EN NUESTRA PROFESIÓN LA NO MALEFICENCIA?
COMO DEMOSTRAMOS EN NUESTRA PROFESIÓN LA JUSTICIA?
COMO PODEMOS HACER EL BIEN EN NUESTRO EMPLEO?
COMO PODEMOS MOSTRAR AUTONOMÍA EN NUESTRA VIDA?
COMO SON LAS PERSONAS SERVILES?
COMO PODEMOS MOSTRAR EN NUESTRA VIDA LA NO MALEFICENCIA?
COMO PODEMOS MEJORAR AL APLICAR LOS PRINCIPIOS?
QUE ES CONCIENCIA?
QUE ES LIBRE ALBEDRIO?
martes, 4 de noviembre de 2014
El ultimo regalo - Pelicula Completa Español Latino.mp4
Conteste las siguientes preguntas:
a) Realice un organizador gráfico de análisis de la pelicula
b) Enumera los regalos que recibió JASON
c) Por que escoge el abuelo a Jason?
d) Que significa Emely para Jason?
e)Que regalo le parece mas importante en su vida y por que?
miércoles, 29 de octubre de 2014
El principio de no maleficencia
El principio de no maleficencia
El estudio correspondiente a este principio de no maleficencia, va
a ser muy breve y concreto. Veamos. Sobre el origen de este principio la
formulación más conocida es: “Primum non nocere”
(Ante todo, no hacer daño), de Escribonio Largo (s. I d. de C.).
El filósofo Diego Gracia ve un antecedente en el Decálogo (los diez
mandamientos) y en la regla de oro: “Haz a los demás lo que quieras que te
hagan a ti”. Santo Tomás la incluye dentro del principio supremo de la ética: “el
bien hay que hacerlo y el mal hay que evitarlo”.
Vamos a saltarnos todas las ideas no concretas. Lo que sí nos
importa es entender la importancia de este principio ético y cómo aplicarlo,
para lo cual destacamos varias cosas
A veces no está claro qué es bueno
hacer pero normalmente sí está claro qué es malo hacer (o dejar de hacer);
Hacer el bien (principio de
beneficencia) en determinados casos puede ser negativo, incurriendo en
paternalismo y violando la autonomía de la persona. El bien se puede hacer de
muchas maneras. Por el contrario, evitar el mal es preceptivo, obligatorio, y
no se necesita del consentimiento ajeno.
El profesional siempre debe sopesar el
daño que se sigue de hacer o no hacer algo, considerar el daño que se le puede
ocasionar a la sociedad y al bien público.
El principio de no maleficencia es la
sombra, o el reverso, de lo que los otros principios establecen positivamente.
Para saber qué es causar daño,
discriminar, manipular, cometer injusticias, hay que saber primero qué bienes
merecen ser promovidos y no afectados, qué trato merecen las personas y a qué
tienen derecho.
Importante:
Este
principio es consecuencia directa de buscar el máximo bien en el otro, actitud
que es una manifestación propia del ser humano que nos engrandece y dignifica.
martes, 21 de octubre de 2014
Relaciones entre beneficencia y autonomía
Relaciones entre beneficencia y autonomía
Solo vamos a detenernos en un aspecto. Se trata del paternalismo como
punto de fricción o conflicto entre los principios de beneficencia y el de
autonomía. ¿Por qué?
El paternalismo es una desviación o manipulación de la beneficencia.
Se da el paternalismo cuando el profesional que sabe hacer bien una actividad
para hacer el bien a las personas adopta una actitud de superioridad y
desigualdad frente al cliente o usuario de sus servicios, entablando una
relación asimétrica. En una relación así el punto de vista del cliente-usuario
no cuenta, quedando este reducido a mero destinatario.
Esta interacción asimétrica profesional-cliente puede ir desde una
simple desigualdad, hasta una relación de abuso, poder y dominación por parte
del profesional respecto del cliente.
Este
paternalismo tiene su origen en la relación paterno-filial. Cuando el hijo es
menor de edad y no sabe lo que necesita ni lo que le conviene, “el padre decide
por él y puede legítimamente imponerle ciertas cosas y contra su criterio, por
su bien”. Ejemplo muy básico: buena conducta, hábitos de higiene, alimenticios,
estudiar, etc... El problema se da cuando el padre no permite que el hijo vaya
tomando las decisiones que ya está en condición de asumir y adopta una postura
sobreprotectora con él, con la que no le hace ningún favor al hijo. Del mismo
modo, cuando el profesional impone determinadas actuaciones al cliente-usuario,
sin contar con su criterio ni con su consentimiento, le está tratando como a un
menor de edad, incurriendo en un paternalismo que va en contra de la autonomía.
Claro
está que hay un paternalismo justificado cuando por la edad u otros
impedimentos no hay autonomía en el cliente-usuario, y hay un paternalismo
injustificado cuando sí hay autonomía o cuando, aunque no la haya, el
profesional no es quién para determinarlo ni para suplantar a quien ostenta la tutela
de la persona no autónoma.
La
clave para resolver el posible conflicto entre beneficencia y autonomía, y en
concreto para resolver el paternalismo, es que nadie está legitimado para
imponer a otros sus propias convicciones, ni para no respetar las ajenas.
Pero
también podemos caer en una autonomía insensata e irracional, pensando en que
cualquier convicción, por el hecho de que alguien la defienda, es igualmente
válida y razonable. Reivindicar la autonomía personal no es oponerse a todo lo
que suene a imposición ajena, sino sobre todo es educar el propio juicio moral
acerca de los bienes que hacen que la vida sea plena y digna de ser vivida.
En
este punto Augusto Hortal nos invita a ser realistas y a reconocer que no todas
las personas, aunque seamos adultas, partimos en igualdad de condiciones: unos
son más autónomos que otros, unas veces somos más autónomos que otras. Hay
muchas personas adultas que viven en un servilismo, que se dejan manipular, y
otros que seducen y manipulan al resto. En nombre de la autonomía se pueden
cometer o permitir muchas actuaciones indignas. Hay veces que invocamos la libertad
para dejarnos dominar por caprichos y vicios propios o ajenos.
En
definitiva, para que se dé la necesaria complementariedad entre beneficencia y
autonomía en la actuación profesional hay que tener en cuenta que:
No se
trata solo de hacer el bien sino de contar con aquel que lo hace y con aquel al
que se pretende favorecer, con sus criterios y convicciones acerca del bien. El
bien impuesto a la persona adulta no es bien moral, pues nadie puede sustituir
a la persona en su tarea de realizar su propia vida. El criterio ético lo
debemos asumir y hacer nuestro libremente.
La
autonomía se fundamenta en la necesidad de respetar a la persona, sus derechos,
criterios y decisiones, en virtud de la dignidad que aquella posee. Pero la
dignidad, a su vez, se basa en el bien en sí mismo que es la persona. La
autonomía está definida y orientada a la promoción y desarrollo de una vida
plena y auténtica. Una actuación que en nombre de la autonomía atente contra la
dignidad propia o ajena, será una falsa autonomía, será una actuación inhumana
y despersonalizante con la que no podemos transigir.
martes, 14 de octubre de 2014
SEGUNDO QUIMESTRE...El principio de autonomía...
El
principio de autonomía
Ahora nos vamos a centrar en un par de
ideas clave. El principio de autonomía tiene su origen en los inicios de la
modernidad (fines del siglo XVIII, con la Revolución Francesa de 1789), cuando
se terminan los regímenes políticos absolutistas y totalitarios y se proclama
la primera generación de derechos humanos: los civiles y los políticos
(libertad de conciencia y pensamiento, libertad de prensa, el sufragio
universal, la separación de poderes), y el liberalismo económico. La idea
latente en todo ese pensamiento moderno es que “nada es verdaderamente humano si
es impuesto a los hombres por los otros hombres” y “la fe, la religión y la
moral son verdaderas y valiosas si son libremente elegidas o aceptadas” .
Kant es el filósofo que aplica estas ideas al ámbito de la moral.
Afirma que la libertad y la razón son propias de todos los seres humanos y
fundamento de su dignidad, por lo cual, la voluntad libre y racional del hombre
es la única fuente de la ley moral. El hombre es moralmente autónomo, no
obedece a ninguna instancia externa, sino a su propia voluntad racional que le
convierte en legislador de sí mismo y en colegislador junto con los otros
hombres.
Por
este principio de la autonomía moral, los seres humanos son morales en la
medida en que libremente se determinen a sí mismos mediante la razón. De este
modo, si dos personas se unen para pensar en lo que deben hacer y se atienen a
lo que les dicta la razón, y no sus inclinaciones, deseos, intereses, posición
social, coincidirán plenamente en una ley moral, que, por tanto, no se la
imponen el uno al otro, sino que cada cual la descubre y la acepta con su
razón. Cuando las personas no coinciden es porque alguna de ella se está
guiando por esas preferencias, que no son racionales sino empíricas, es decir,
fruto de sus deseos o necesidades concretas e inmediatas.
Hortal
nos dice que hoy el principio de autonomía se aplica para legitimar el
pluralismo, es decir, el conjunto de voluntades que discrepan entre sí pues
cada una defiende su propia arbitrariedad y forma de pensar. Por tanto, la
autonomía en la vida real eleva a canon (norma) la voluntad de cada uno, aunque
no sea racional, haciendo que ese acuerdo racional ideal, del que hablaba Kant,
se convierta en que cada uno puede hacer lo que quiera y aplicar los criterios
que quiera en su ámbito de decisión. De este modo, la autonomía racional deriva
en una autonomía empírica que es la no interferencia en el ámbito de decisión
de uno, siempre que no perjudique ni interfiera en la correspondiente capacidad
de los demás.
martes, 2 de septiembre de 2014
La familia...
Ya
hemos dicho que para que un bien particular sea realmente un bien debe
insertarse o contribuir al fin último que es una vida buena. No dedicar tiempo
a la familia, priorizar las cosas del trabajo, aislarse, no nos conducen a una
vida buena ni a nosotros ni a los demás. Por tanto, esas actuaciones, dedicar
excesivas horas al trabajo, vivir solo pensando en el trabajo, no son buenas.
Pueden ser buenas en el aspecto estrictamente laboral, en cuanto que realizan
el fin de la actividad profesional, es decir, esa persona logra ser muy eficaz
en su trabajo porque se entrega ilimitadamente a él y tendrá muy satisfecho su
jefe, pero no son actuaciones éticamente buenas porque no ayudan a esa persona
a ser un buen padre y un buen esposo.
Como
dice Augusto Hortal (p. 128): “No es buen médico el que solo es médico; no es
buen profesional el que de tal manera apuesta unilateralmente por su propia
profesión que subordina todos los otros aspectos (económicos, familiares,
espirituales, sociales, etc…) a la propia profesión.”
¿O
se puede cuidar de la familia pero ser un mal profesional? De igual modo hay
que decir un NO rotundo.
Por
la misma razón: el que es irresponsable, ineficiente y hace mal el trabajo ni
realiza bien lo que debe hacer ni realiza el bien o fin de esa profesión, lo
cual no está de acuerdo con una vida buena y plena.
En
definitiva, nos dice Augusto Hortal (p. 118) que una acción será moralmente
buena no solo tomando en cuenta un ámbito de la vida, sino la totalidad de una
vida que merezca ser vivida y alabada como profundamente humana. Aquí surge,
claro está, la cuestión de definir qué es una vida “profundamente humana”.
martes, 26 de agosto de 2014
Para ser un buen profesional hay que ser una buena persona...
Ya
hemos visto que cada actividad profesional persigue y realiza un bien, que es
el fin o razón de ser de esa actividad. Pero este bien hace referencia solo a
una dimensión de la vida del hombre: la profesional.
Podría
darse el caso de que nos preocupemos de ser buenos en el ámbito profesional y
que no lo seamos tanto en el resto de ámbitos. Caeríamos en la paradoja de
aquellos profesionales que son buenos en su trabajo, pero son malos esposos o,
malos padres, malos ciudadanos. Y a la inversa, que alguien sea un buen esposo,
padre, ciudadano, pero que sea un mal profesional. ¿Es compatible obrar bien en
algunas situaciones y obrar mal en otras? ¿Se puede ser a la vez un buen
profesional y descuidar a la familia? ¿O cuidar de la familia pero ser un mal
profesional?
La
respuesta nos la da el filósofo griego Aristóteles (s. IV a. de C.). Dicho
filósofo afirma que hay una subordinación entre todos los bienes y fines que el
hombre realiza y persigue, de tal modo, que unos bienes se realizan porque nos
llevan a otros superiores. Por ejemplo, cocinamos para alimentarnos y gozar de
una buena salud que nos permita crecer, trabajar y vivir felices; hacemos una
llamada de teléfono o por skype para interesarnos por la otra persona y cumplir
nuestra labor de madre, padre, esposo o hijo; gerenciamos una empresa de
lácteos para ofrecer alimentos básicos a la población y también para generar un
beneficio, sostener unos puestos de trabajo y estimular la producción lechera
de unas comunidades campesinas; y así sucesivamente.
Esta
concatenación de los bienes y fines que vamos persiguiendo y realizando nos
lleva a la pregunta por el fin o bien último por el que todo se hace y que se
constituye en el fin supremo, pues se quiere
por sí mismo y no como medio para alcanzar un fin superior. A este fin
último Aristóteles lo llamaba ‘eudaimonía’, que quiere decir vivir bien y
actuar bien. El significado profundo de esa vida buena o de lo que es el bien
es lo que tenemos que descubrir. Más adelante lo desarrollaremos.
En
definitiva el bien particular (el que se consigue en una determinada actividad
profesional) solo será un bien en la medida en que se integre o forme parte del
bien supremo, de ese fin último que es tener una vida buena, obrar el bien.
Como dice Augusto Hortal, “nada es verdaderamente bueno, éticamente bueno, si
solo es bueno es un aspecto restringido, si se absolutiza y aísla del bien
supremo, si no se inscribe en un proyecto de vida buena”. Y ya sabemos que una
vida buena es una vida plenamente realizada.
Dicho
de otra manera, el criterio último para juzgar una actuación y el bien (fin) que
realiza es en la medida en que contribuye a vivir esa vida buena o vida en
plenitud no solo cada uno para sí mismo, sino por, con y para los otros.
Aquí,
estimado estudiante, tenemos una clave importantísima para discernir si nuestra
actuación profesional es buena: si nuestra manera de realizar nuestra profesión
nos ayuda a alcanzar ese bien o fin supremo, que es una vida buena y plena. Por
ejemplo: para una persona creyente, sea católica o de otra religión cristiana,
una vida buena es el amor a Dios y al prójimo, con todos los valores y virtudes
que ello implica, sobre todo la misericordia, el perdón, la humildad, la generosidad.
Una buena actuación profesional será aquella en la que la persona, a través de
su profesión, practica estas virtudes en su entorno laboral. Así pues, ya
tenemos la respuesta a la pregunta inicial:
¿Se puede ser a la vez un buen
profesional y descuidar a la familia? Rotundamente NO.
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